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Cosas de casa

Recordando aquella serie americana, donde los Winslow intentaban hacer familia pese a Steve Urkell, donde la vida va transcurriendo poco a poco y los protagonistas van creciendo. Recordando “los problemas crecen”, “con ocho basta” y “la guerra de papá”.

Las cosas de casa, el día a día, los pequeños detalles… Hoy hemos hecho una de esas cosas que tradicionalmente se comparten, se enseñan, se trasmiten de padres a hijos, hemos arreglado un pinchazo en la bici de Jaime. Creo que es algo que une, trabajar juntos siempre es bueno y además compartir buenos valores. Si a ello le sumamos que es economía del bote de gel pura, pues todos tan contentos. Pertrechado con los guantes de látex, las viejas llaves de mi BH y un barreño con agua, hemos bajado al garaje y manos a la grasa. No es nada nuevo, es más, es una de esas cosas que hay que recuperar, a parte de por una mera cuestión de coste, porque es bueno que vayan aprendiendo a reparar cosas. Después de eso hemos ajustado el cambio y reglado frenos… Esta bici tiene que llegar a la comunión, por lo menos, con un buen mantenimiento, seguro.

A medida que les entiendo y me entienden, disfrutamos más. Ya no es siempre el “porque lo digo yo! Y punto colorao”, ahora cada vez más hay otra comunicación diferente, oro rollo.

Ayer rallamos juntos zanahorias para una tarta de ídem que en breve estará sobre elmanteldecuadros. Esta mañana he hecho la cama con la inestimable colaboración de Carmen, que pese a sus dos años, ponía todo el cariño y el empeño del mundo, y en ocasiones sucumbía bajo algún almohadón diciendo que era muy grande…

Puestos a hacer guardia y a disfrutar de ellos, hemos ido los cuatro al Retiro esta mañana. La gente nos miraba, o esa sensación me daba a mi. Y siempre con la idea de no perderles de vista ni un minuto, por si acaso. Hemos paseado, hemos intentado montar en las barcas, pero para mi sorpresa y desgracia, no era el único al que se le había ocurrido esta idea. En la cola, fila queue había cientos de personas, y hemos desistido. Posiblemente por la falta de costumbre, y porque hoy es lunes / viernes, estaba lleno de gente por todos lados. Pero aún así hemos cumplido con otras tradiciones como dar de comer a los peces abisales que habitan en el lago del Retiro. Son una especie de peces verdes, viscosos, untuosos y apestosos así como bastante asquerosos, para que luego digan que no son malos los gusanitos y palomitas de maíz, esos bichos comen de eso y hay alguno que tiene manos. Los hay tan enormes, que unos intrépidos navegantes se han visto sorprendidos mientras arrojaban pan desde la borda de su esquife, y no eran conscientes de la que se avecinaba, de repente una especie de orca verde y barbuda ha salido del agua y con su cola les ha salpicado. Tanto gritaba una niña chinita, posiblemente importada por dos papás de Cuenca, que los forestales han tenido que abatir al cetáceo. Valga la exageración para traducir la realidad y la sensación que trasmiten los peces. Uno de mis niños me ha preguntado que porqué no les cambian el agua, ¡A ver quien tiene huevos de meterse ahí!

El que no tiene progenie, seguramente no lo entiende, y además pensará: pobre, lo escribe para contentarse… Nada mas lejos, daba gloria vernos a todos ayer de paseo con las bicis yendo al parque para que los niños jueguen, y a tomar una caña en el bar de mi amigo Álvaro, al solecito y con buena compañía.

El que no se contenta es porque no quiere, o porque prefiere no contentarse, yo antes era de esos, y es muy cansado, porque nunca llegas ni llegarás…

Estos días han operado a Maritere, es una buena amiga que lleva años luchando contra su cadera, y contra las limitaciones que ésta le imponía. Ahora todo está hecho, todo salió bien, ya están de vuelta en casa y recuperándose. Gracias a esto acabo de deshacerme de la bicicleta estática, que a ella le vendrá bien y a mi mejor. Con lo coqueta que es, en cuanto se encuentre mejor volverá a ser la de siempre, y sin limitaciones, y podrá comprarse zapatos bonitos y quemar aquellas barcas del pescador que espera. Y por esperar tiene su premio, y por sufrir su recompensa y por luchar, a su lado, siempre, impertérrito, el hombre tranquilo.

Os adjunto, por cierto, la foto del kit de reparación de pinchazos. A mi me llamó la atención, poderosamente, el texto del bote de pegamento….

Lo de la bicicleta estática no es coña, qué artilugios más inútiles, que percheros tan feos… En cuanto ella se recupere que la tire, Solamente.

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6 comentarios
  1. santi dijo:

    Cuantas verdades!! Gracias por acordarte de nosotros. El hombre tranquilo está a punto de dejar de serlo…(por fin mañana vuelvo a la oficina!!)

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  2. Bien sabes amigo Javier como las gasta el llamado erróneamente “éxito”. Ya sabemos que en esta sociedad que viaja a la misma velocidad que ascienden los oportunistas y hasta la prima de riesgo de España, el éxito se identifica con el que más tiene o lo parece, el que más gana o dice ganar, el que tiene el carro más grande, el que la tiene más grande o lo dice e incluso el que más la utiliza… jaja.
    Pero no Javier, tu y yo sabemos que el que más éxito tiene es ese mismo que tu describes. Hemos hablado en algunas ocasiones de mi “aparente” éxito porque viajo, tengo un puesto aparentemente digamos que interesante, porque cierro grandes contratos… No mi querido amigo, eso no es éxito.
    El éxito y la felicidad vienen precisamente en vivir, sentir, palpar, disfrutar de esos momentos que nos estás transmitiendo. Cosas aparentemente tan irrelevantes que por eso son importantes. Son las cosas que nos arrancan una sonrisa, nos hacen latir el corazón con fuerza, con energía, con ilusión…
    Javier, eres afortunado de poder ver crecer a Jaime, Carmen y Lucía y poder estar cerca de ellos cada día.

    Estos días en la ciudad de Quito han sido estresantes y muy intensos. Uno vuela de vuelta a España con la sensación de éxito porque una vez más he logrado mi objetivo, pero no, cuando el lunes hablaba con Patricia para darle la buena noticia de la firma del último gran contrato, nuestras lágrimas caían en medio del océano y nos transmitíamos, sí, felicidad, pero no por haber firmado el contrato sino porque sé que Patricia sigue estando ahí, apoyándome y sin concdiciones. Eso sí que es éxito, poder saber que tus sentimientos llegan a alguien, aunque sea en la distancia.

    Cada día que estoy separado de ellas, me conformo con que Patricia me cuente algo de las niñas, cualquier cosa, aunque parezca insignificante. Pero no, no son insginificantes, son tan importantes como las que tu transmites.
    Sabes algo? Hoy lloré amargamente cuando escuché la voz de Gabriela por teléfono. Sabes que le pedí a Patricia entonces? Simplemente una foto de Gabriela sentada mientras estudiaba. Esa foto hoy la he mirado cientos de veces. Ese ha sido mi éxito. Hoy me he sentido más cerca de ellas.
    Enhorabuena por tener a l@s tuy@s cerca.

    Un sincero abrazo y sigue escribiendo por favor

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    • Mi pequeño saltamontes, en tu sacrificio estará tu recompensa que será de la mejor de las maneras, y tanta como merezcas.

      Muchos abrazos transoceánicos

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