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El cuadrito

Casi sin darnos cuenta la vida va pasando, casi sin darnos cuenta. Casi sin darnos cuenta termina el domingo, casi sin darnos cuenta llega el lunes. “Papá mañana hay cole?” Si, “y por qué no pasa tan rápido el cole como el fin de semana?” yo no tengo la respuesta, al menos no la buena.

De esas historias bonitas que nos emocionan, de esas que nos hacen sonreír, de esas que nos hacen pensar y sentir que hay un mundo mejor, de esas historias viene este relato. Voy a omitir, deliberadamente, los nombres de los intervinientes, porque esta historia está basada en hechos reales.

Madrid. Noviembre de 2011. Son las 10 de la noche, ha sido un día muy duro y por fin en casa.

Luigi saluda en casa, un beso casto a su mujer mientras afloja el nudo de la corbata. La vida le ha ido bien, nadie le ha regalado nada, es de esos pocos que ha llegado, un empresario de éxito, alguien popular, conocido por cosas buenas. Mientras coloca con cuidado el traje super 150’s en el galán de noche, su mujer entra en la habitación y le tiende una nota. Una llamada de Firenze.

No es nada extraño, a diario habla con medio mundo y sobre todo con Italia, la patria de sus antepasados y de donde viene su apellido Rossi. Luigi vive en España desde casi siempre, hasta los 8 años vivió fuera con sus padres, papá Giuseppe trabajaba en la Embajada italiana. Gracias a sus primeras experiencias internacionales, Luigi habla 4 idiomas y tiene ese mundo que da viajar y conocer más culturas.

Ahora a sus 53 es muy español, aunque Italia va en su nombre, en su sangre y en su alma. La persona que había llamado había dejado un teléfono y un nombre, además había dejado un mensaje críptico, “tenía algo que le interesaba”.

El teléfono da un tono, dos, tres.. ¡Pronto!

Luigi y Paolo Tozzi hablan durante casi una hora. Paolo es un electricista que vive en Firenze en una pequeña casa que el mismo describe como mínima diciendo: “Mi casa es tan pequeña que al abrir la puerta allí termina”, gran aficionado a la fotografía y a los mercadillos de viejo. Es una persona humilde y de buen corazón y a su entender parece haber encontrado algo que gustará a Luigi. Le pide una dirección de correo electrónico, quiere enviarle una fotografía, la imagen de un bello regalo.

Pasado el rato, la Blackberry se ilumina, nuevo correo electrónico. En la pantallita no se ve bien, pero hay algo en esa imagen, algo que le hace un nudo en el estómago, se apresura a encender el portátil, ¡No puede ser!

Mayo de 1962, Liceo Italiano en Madrid

¡Y el ganador es!  Los nervios del primer concurso, estaba presente el Embajador de Italia en España, y aunque sabía que podía ser el elegido, aquellos segundos se hicieron interminables… ¡Luigi Rossi!  feliz y tembloroso como un chico de 14 años, Luigi avanzó por el salón de actos del Liceo, entre los aplausos y los vítores de los compañeros. Su pintura había ganado el concurso y recibió el diploma de manos del Embajador. Una semana después le pusieron un marco a su cuadrito y lo colgaron en una pared de la Embajada. Allí estuvo y allí se quedó, o eso creía el…

Los recuerdos de aquellos años se apelotonan en su cabeza, el recuerdo de papá y mamá, la casa bulliciosa con sus hermanos… Nostalgia e ilusión a partes iguales, cariño y emoción.

¡Guarda amore! Emocionado Luigi llama a su mujer que le acompaña al salón, le muestra la fotografía de aquel cuadrito que pintó cuando tenía catorce, y que ahora, tenía para él un electricista aficionado a la fotografía, y nada menos que ¡en Firenze!.

Ese chico que llamó desde Firenze, ¡tiene mi cuadrito! Es increíble, no alcanzo a comprender cómo ha llegado hasta allí. Quiere regalármelo, quiere mandármelo a casa. Es una representación de i Garibaldini, los valientes que liberaron Italia de los austríacos y alemanes hacia la unidad nacional.

El teléfono da un tono, dos, tres.. ¡Pronto!  ¡Paolo, caro amico!  Hablan durante un rato largo, le cuenta cómo encontró el cuadrito en una tienda de antigüedades, el anticuario lo compró en un mercadillo itinerante de antigüedades, uno de esos que recorren toda la península de la bota.

Iremos a conocer a Paolo, y a tratar de averiguar cómo de las paredes de la Embajada de Madrid llegó al mercadillo itinerante. Y cómo alguien ha estado cuidando de mi cuadrito más de 40 años…

Este viernes los Rossi viajan a Italia, a Firenze, a recoger su regalo. Se que mañana la emoción les impedirá dormir, es bonito y emocionante el reencuentro con el pasado. Es magnífico encontrar gente que se molesta en encontrarte, en hacernos feliz sin pedir nada a cambio.

En fin, generosidad Solamente.

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2 comentarios
  1. juanma dijo:

    Ya me lo enseñarás cuando este en poder de tu familia, nunca se sabe dónde está la sorpresa y los amigos…

    Me gusta

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