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Basado en hechos reales

La medicina no es una ciencia exacta. Lo siento, por mucho que los médicos intenten demostrarlo, no lo es. Que ayuda, cierto, ayuda. Que cura, cierto, cura. Que salva vidas, cierto, las salva. Pero que en plazos es inexacta, lo es. Que en algunos diagnósticos yerra, yerra. Vamos que falla.

A principios de los ochenta, hace casi treinta años, José apareció una mañana en su baño sobre un charco de sangre. El líquido vital es extremadamente escandaloso y produce un efecto de pánico total. María gritó y llamó a urgencias. Un susto de los de primera división.

María y José se habían casado a mediados de los sesenta y tienen dos hijas. Él es un industrial especializado en el sector de la metalurgia y ella es maestra, profesora de niños con necesidades especiales. El es atlético y elegante y ella es muy española, siempre me recuerda a aquella mujer morena que pintaba Julio Romero de Torres, sobria, regia y cercana.

Gracias a Tomás un profesional sanitario muy conocido en la ciudad y el único hermano de María, consiguieron que le ingresaran en la Cruz Roja. Allí le debieron hacer una reconstrucción interna fantástica, genial. Allí perdió parte de su autonomía, algunos años, y varios metros de intestino. Los médicos, y de ahí viene el error, dijeron que duraría poco, que tal y cual. Críticas y juicios de valor, con relativo poco fundamento, más que el obtenido por alguien que ha visto las tripas del problema.

Desde siempre, haciendo un símil entre la vida y el pinball, hemos dicho que le habían dado la bola extra. La bola extra dura lo que dura, normalmente poco y con el diagnóstico médico, deberíamos haber enterrado a José hace más de veinte años.

Pero cuando la vida pega, sacude, y lo hace con tanta fuerza que si no tienes una carrocería resistente, siniestro total. Pasados quince años del primer evento, un virus desconocido le paralizó de cintura para abajo. Nuevamente los médicos dijeron que no volvería a ponerse de pié, que no podría andar. Nuevamente se equivocaron. José es “independiente” gracias a su fuerza de voluntad y a un andador que le permite apoyarse y caminar con la seguridad que le falta a sus piernas.

Hoy él tiene ochenta y pocos, sólo el lo sabe. La elegancia y la coquetería han hecho que nunca se hable de su edad, y que no celebre su cumpleaños, que yo creo que debería celebrar en la fecha de la bola extra. Le felicitamos por San José.

Lee a diario las noticias en internet y en papel. Está informado de la economía, de la historia, de la política, de la sociedad, de todo lo que sea interesante. Cada mañana José se levanta pensando que va volver a caminar, y eso le mantiene vivo y fuerte. Este verano acudió a renovar el carnet de conducir, porque está convencido de que enseguida volverá a hacer rugir su descapotable. El coche está como él, impecable, con cierto olor antiguo pero con todo el encanto de las cosas buenas, de las cosas con clase.

Para todos los que le conocemos es un ejemplo, al principio pensábamos que había hecho un pacto con el diablo, y que éste guardaba la bola extra. Sabemos que no es así, que es su fuerza, su fe, sus ganas de vivir las que le permiten seguir adelante día a día.

Cuando las cosas se ponen mal, además de esa fuerza increíble, está siempre detrás de él María. Ella comparte y le da soporte a diario. En su simbiosis, son absolutamente dependientes, y eso es maravillosos.

Es una breve semblanza de cómo la ilusión y la fuerza de el, y el amor y la generosidad de ella han destrozado el peor pronóstico médico. Es un ejemplo vivo de la fuerza, la lucha interior y el espíritu de supervivencia.

Vida Solamente.

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6 comentarios
  1. juanma dijo:

    Desde el punto de vista de alguien con una enfermedad (de momento) incurable, sé que todo lo que dices es cierto, que gran parte de la medicina está en la cabeza de cada uno, en sus ganas de seguir, en tomarte las cosas día a día.
    Sólo los que están detrás nuestra saben lo que hay.
    Mañana sera otro día y hoy lo llevo muy bien…

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    • Ay amigo!

      La pena es que nunca nos dijeron que la vida era tan difícil, y lo difícil que es la lucha interior.

      Tu, que eres grande, no olvides nunca todos los motivos que tienes para levantarte cada mañana.

      Y palante!

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      • JUANMA dijo:

        Mínimo tres motivos, mujer y dos hijos, el resto son accesorios que rodean a los tres primeros.

        Gracias¡¡¡

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  2. justo dijo:

    La síntesis es muy acertada, aunque se le ha descargado de dramatismo. Muy bien.

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  3. nieves dijo:

    Está muy bien descrito y desde luego no se puede restar ni un ápice al esfuerzo de María y al amor inmenso hacia su Pepe. Además creo recordar que hace muchos años él decía “Adelante con la vida”, nada más y nada menos, y parece que lo va cumpliendo, por lo que dices. Adelante.

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