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Un limón y medio limón

Acabo de poner unas patatas para una tortilla española, una de esas recetas que todo el mundo cree que sabe hacer y que realmente pocos dominan. Yo, no me voy a situar en ninguno de los dos lados, la mía está muy buena, Solamente.

Me gusta coger las patatas grandes, esas que luego darán buenas rodajas, pelarlas con mimo, y cortarlas con un cacharro infernal, uno de esos que lonchean todo, incluso dedos. Este aparato hace magníficas rodajas, rajas, lonchas, slices… de lo que sea, y a mí me da mucho respeto. Sujeto la patata con la palma de la mano, y mucho antes que otros me rajo y utilizo esa cosa de pinchos que sujeta la patata y termina por mí el trabajo. Luego, salo las patatas, con la mano, como la abuela Nieves, y las pongo a freír, amontonadas, despacito, con cariño. Hasta aquí es como se hacían las patatas en montón, la abuela las dejaba en la sartén inclinada para que escurrieran bien. Es uno de esos sabores que recuerdo a la perfección y que no he logrado reproducir.

Por aquí ando justo ahora, y cómo huele, pese a que estoy empachado, huele que apetece. La tortilla es para mis niños y para mi sobrina que hoy hace de Babysitter. A mis hijos les encanta y a ella seguro también. Nosotros vamos a comer shushi con los Borjas. Los Borjas son unos amigos de toda la vida, de la época del colegio, y juntos vamos pasando por esta cosa que es la vida. Ayer leí que la vida es eso que pasa mientras haces planes, yo odio perder el tiempo, por eso solamente hago planes que me satisfacen, y este es uno de ellos.

La cocina es un mundo a parte, una parte del universo pequeño que es nuestro hogar, pero en sí una de las más importantes. En la cocina, en la habitación, hay multitud de trampas, maravillas y misterios. La nevera es ese armario refrigerador en el que suceden cosas increíbles. Ese armario en el que las sorpresas dirigen y decoran todas ellas. ¿En qué nevera no hay medio limón reseco y pocho? ¿Y porqué? Muy a lo Mouriño. Y en la nevera en la que no hay un limón o medio limón pocho, aparece bajo la bolsa de la lechuga medio pimiento verde. Se puede saber: ¿Por qué nos empeñamos en guardar medio pimiento en la nevera? Si además sabemos perfectamente que jamás lo utilizaremos, y que terminará arrugado, olvidado y al fondo, como los papeles de Laos.

Si cuando vamos al supermercado los huevos están en una estantería, sin refrigeración, ¿Por qué cuando llegamos a casa es lo primero que guardamos en la nevera? ¿Por qué tenemos esa obsesión por tener los huevos frescos? Y encima, los huevos se venden por docenas, y la huevera de la puerta de la nevera es para diez. Los otros dos, los colocamos haciendo equilibrios, por encima, y la mayoría de las veces uno de ellos acaba demostrando la ley de la gravedad.

Otro error de planteamiento es ubicar la huevera en la puerta, por el lanzamiento de huevos del punto anterior, y porque cada vez que abrimos y cerramos batimos y golpeamos los huevos. Y con esos golpes los huevos sufren.

Hablando de huevos, voy a batir cinco o seis que las patatas casi están. Las añado a los huevos y lo dejo reposar un poco, como las patatas están calientes ayuda a que se cuaje mejor. El momento más tenso es la vuelta, me agobia, nunca pasa nada, pero me agobia. ¡Uf! Por los pelos una vez más. Tiene que reposar un poco, si quema no agrada y sabe más fuerte.

Ahora hay que dejarlo todo limpio y recogido. Eso ha cambiado mucho. En mis inicios, en casa de mis padres, teníamos una máxima: “yo cocino y tú friegas”. Era la perfecta excusa para liar una monumental en la cocina, ahora, como se que yo me lo friego, me cuido muy mucho de usar lo que necesito Solamente.

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8 comentarios
  1. juanma dijo:

    Donde compras los utensilios?
    En mi vida he tenido un MIMO para cortar nada jejeje

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  2. Alfredo dijo:

    Juanma, los profesionales tenemos cosas que no imaginarías…
    Vuelves por estos fueros, y muy bien, como siempre. Me gusta más esta línea que otras. En cine, me gustan las películas de tiros, máquinas infernales, luchas galácticas, súper héroes, y demás cosas noñas que no ocurren en la realidad. Para ver cosas tristes y dramas ya tenemos la vida real y los telediarios.
    Ah, y como vuelvas a mirar en mi nevera vas a pillar…
    Por cierto, me costó, pero en mi entorno todo el mundo tiene asumido que yo cocino, y otros recogen. Así empecé yo, mirando y recogiendo. Y tampoco sirvo (me refiero a la 9ª acepción de la RAE: Asistir a la mesa trayendo o repartiendo los alimentos o las bebidas).
    Supongo que estas fechas darán juego para un montón de entradas, así que manos a la obra.

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    • Muchas gracias Alfredo, yo tengo de todo “dentro”, y el fin de la camisa de cuadros es que me siente bien, elegante, que no me apriete y que muestre sin enseñar.

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  3. patri dijo:

    jajajajja me parto con lo de los huevos… Qué razón tienes en eso y en lo que ¡la tortilla de patata es lo más! Por cierto, en mi nevera hay limones resecos y algún pimiento arrugao… ¡Así que seguro que no soy la única! ¡¡Ahora cuando vaya a guardar medio limón en la nevera me reiré yo sola!!

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  4. La cocina y yo somos unos extraños que viven en la misma casa. Es como algunas novias, nunca la entiendo del todo. Y seguramente ella a mí tampoco. Una vez dije que no me importaría tener una casa sin cocina; mi madre casi me denuncia. Pero es así, qué le vamos a hacer.

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