Anuncios

El que ama

Una de las cosas que mejor valoramos, por cercanas, son las historias reales, de gente real con un toque especial. En nuestro entorno hay almas especiales que pasan desapercibidas, de las que no nos hemos parado a pensar: “¡Qué tío! O ¡Qué fenómena!” Nuestro ritmo de vida nos aboca a tirar sin mirar a los lados, conducimos nuestra vida a tal velocidad que nos perdemos el paisaje, y en muchas ocasiones las señales que nos advierten de los peligros y de los atajos.

Cada persona, separada del resto de la manada, analizada con detenimiento, contiene una historia impresionante. Amador en concreto, es quizá la mejor persona que conozco, no es que no conozca buena gente, tú lo eres.

El verano es la mejor época del año para enamorarse. El sol, la playa, el mar, las noches cálidas y misteriosas… Todo incita al amor, a la diversión y al descanso. El color de la piel muda gracias al efecto del sol, tan hermoso como perjudicial. Desde la toalla todo se ve más bonito, más atractivo. Los veraneantes aprovechan a tope todos los recursos, incluidos los fisiológicos.

Aquel verano, Gabriela la hermana pequeña de Teresa, disfrutaba de un disco que escuchaba sin parar, y que tenía una canción que todos terminamos aprendiendo:

“El valiente socorrista causa mucha admiración,
causa mucha admiración en la población,
en la población.
Con sus músculos de acero y su espalda de gigante,
se pasea vigilante por el ancho malecón…”

Todo sin saber que aquello traería maravillosas consecuencias el resto de nuestras vidas.

Teresa pasaba una quincena en Asturias todos los veranos, la pandilla que hacía con las primas era estupenda y la verdad es que nos divertíamos un montón. A la playa a dormir la fiesta del día anterior, aperitivo, a la playa a dormir el aperitivo, a casa, Gintonic, cena y marcha. De vuelta a casa Luis Miguel acurrucaba mi harén, a dormir y vuelta a empezar.

Aquel chico era estupendo, el David Hasselhoff pixuetu. Con su bañador rojo y su color aceituna se paseaba vigilante por la playa, nunca sabremos si vigilaba o se exhibía, o si caminaba para no quedarse dormido… Aunque desde luego era de los más formalitos.

Amador, “el que ama”, es un ser especial, quizá porque la vida se lo ha puesto muy difícil, pero sus padres no tenían ninguna duda, y con el nombre marcaron un carácter, una forma de ser cuya impronta lleva muy a gala. Es el que ama porque ama todo lo que le rodea, su amada Asturias, sus pueblos y sus gentes, su mar y sus olas que siempre trata de domar, su casa y sus animales…

Pero sobre todas las cosas ama a su mujer y a su niño. El siempre está ahí, y enseña a Juan a disfrutar a tope de la vida, a sonreír todo el rato. Juanito es un asturianino de pro, un guaje de primera, guapo, simpático y listo como los ratones colorados. Es cierto que el niño se parece más a mamá y al abuelo, pero la forma de ser es lo más parecida a la de papá, ya veremos cuando crezca…

Siempre está dispuesto a todo, a ayudar, a reparar, a caminar, a nadar, a coger olas, a montar, a trabajar… Nada se le pone por delante, es pintor, albañil, fontanero, ingeniero que lo es, decorador, instalador, electricista, jardinero, domador de ponies, ganadero, ovejero, hostelero.

Sobre todo esto además y principalmente, es buen amigo, alguien a quien recurrir siempre porque sabes que nunca dirá que no, y de eso abusamos todos un poco. Su actitud es contagiosa, su entorno familiar más próximo es así, sus hermanos y cuñados son todos muy especiales, cariñosos, educados, gentiles, generosos y colaboradores.

La historia de amor de Teresa y Amador es diferente e igual que muchas otras, pero como es la nuestra la valoramos más. Ella ha hecho más kilómetros que el baúl de la Piquer, y él nos ha dado más de lo que podremos devolverle. Después de muchos viajes por la A6, se casaron en Madrid, una boda estupenda, con gente estupenda y diversión estupenda. Se fueron a vivir a Oviedo, Capital del Principado y una maravillosa ciudad, pequeña y cómoda, donde todo está a un paso de la Calle Uría.

Amador se quedó sin papá cuando era muy pequeño, y él y sus hermanos arrimaron el hombro, él se convirtió en un hombrecito serio y responsable, de esas personas que se ve que están hechas de una sola pieza. Hace algunos años perdió también a su madre, una mujer ejemplar que había “tirado del carro” y sacado adelante sola a sus tres hijos.

Pese a todo, pese a las pruebas que le ha puesto la vida, incluida alguna cremallera en la barriga, el tipo jamás pierde la sonrisa. Todo le ilusiona, de todo disfruta a tope, y a todos hace disfrutar, incluso ha cambiado nuestra forma de hablar allí y nos ha regalado palabros que utilizamos. A los que le caen simpáticos llámales “Cuco”, “viste” por has visto eso, la “siestina” es la siesta nuestro deporte nacional, a mi me encanta cuando me dice con ese soniquiete “chaval” porque me hace sentir más joven.

Quizá no te parezca suficiente, puede que pienses que tampoco es como para hacerle un homenaje, que es lo que es, pero para mi es alguien muy especial al que veo menos de lo que me gustaría. Y porque me apetecía Solamente.

20120121-090952.jpg

Anuncios
3 comentarios
  1. nieves dijo:

    Se ve que le admiras, le quieres y le aprecias. Me encanta que haya gente así cerca de ti.

    Me gusta

  2. Maripastel dijo:

    Totalmente de acuerdo. Amador es un fenómeno y mas majo que “les pesetes”. Ya queda menos para tomarnos unos culines y ver la playa de San Pedro.
    Besos alicantinos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: