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En San Jorge

La chica de la mochila roja, con su pelo corto y su aspecto desaliñado se sienta cada día en el mismo lugar del autobús. Todas las mañanas, a la misma hora en el 39 va la chica de la mochila roja. Lee distraída un libro gordo, no se que es porque va forrado de periódico, lo cual indica que además de ávida lectora es muy cuidadosa con sus cosas. Al bajarme en Plaza de España, allí se queda ella, navegando en sueños por los renglones del libro.

Está muy avanzada, estamos en octubre y lleva casi más de medio libro. Entre sus pies, como siempre la mochila roja, impertérrita permanece en la misma posición siempre.

Es invierno, está nevando y se acerca la Navidad. Las luces de fiesta están apagadas y en las farolas se ve cómo cae la nieve. Los chavales cargan sus mochilas en los últimos días de clase del año, mientras se arrojan bolas de nieve que cogen de los parabrisas de los coches. Me paso de parada, me bajo en la primera de Gran Vía, y ella sigue ahí, leyendo su libro. Lleva unos guantes de esos sin dedos y su inseparable mochila roja.

A primeros de Marzo, nada cambia, el 39, la chica y su flequillo, la mochila roja y su libro en las manos, casi está terminando. Hay algo que no entiendo, si es una gran lectora está tardando demasiado en terminar ese libro, si es que lo está leyendo.

A finales de mes me ha llamado la atención algo nuevo, tiene el libro cerrado sobre su regazo, la mochila está abierta, me asomo pero no consigo ver nada. El mismo aspecto de siempre, la mirada distraída y cierto tic nervioso en un dedo.

Hoy es San Jorge Mártir, patrono de Inglaterra, en España se celebra el día del libro, y en algunas regiones hay costumbre de regalar libros y flores. He subido al 39 como cada día, estoy algo soñoliento. Avanzo por el autobús mecido por su traqueteo, llego a la altura de donde se sienta la chica de la mochila roja, ella no está. Bajo el asiento la mochila roja, está abierta. Me siento en el sitio de ella, bajo la mano, la meto en la mochila y me pincho con algo, es una rosa. Saco la flor, sigo hurgando. Al fondo de la mochila roja hay un libro grueso sin forrar, lo cojo y lo ojeo, el libro está en blanco, todas y cada una de sus hojas están en blanco, las tapas corresponden al libro El prisionero del cielo de Zafón. Lo dejo todo donde estaba, me bajo en Callao, me he pasado de largo.

Matías Prats da las noticias, después de contarnos las penurias de nuestra maltrecha economía, los desastres de Siria y el pulso electoral francés, comienzan las noticias de social. He reconocido su flequillo y su aspecto desaliñado enseguida, me ha impresionado mucho la escena. Al parecer una chica se distrajo al bajar del 39 y un taxi la arrolló. Un portavoz del Samur informa de que nada pudo hacerse por salvar su vida.

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2 comentarios
  1. nieves dijo:

    Me estaba temiendo ese final tan triste; creo que estás algo pesimista y no se si eso es bueno. ¿Por qué se olvidó la mochila?, ¿fue intencionada esa rápida bajada del autobús? y ¿el libro sin forro? Como verás, me ha dejado intrigada.

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