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Mi gran boda soriana

Hoy que ya no tengo los ojos vidriosos, y no sólo de la emoción, me veo obligado al relato para el disfrute de otros tantos que no estuvísteis en la Boda del Año, que lo fue no sólo porque ha salido como tal, sino porque era la que yo tenía el corriente 2012.

La diferencia entre lo convencional y lo especial está en el cariño y el interés que se pone en las cosas, y la diferencia entre lo especial y lo único está en las almas que forman parte de ello. Cuando a tu boda viene gente de más de 10 puntos diferentes de España, es porque saben que lo pasarán bien, pero sobre todo porque quieren estar contigo uno de los días más importantes de tu vida.

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Pasando Soria dirección Logroño, después de una gasolinera “nisupu” a la derecha tomas la salida que pone “La Rubia”, que no sabemos si se refería a la novia o a un pueblo que había al final de la carretera. En San Gregorio está la Casa Fuerte de San Gregorio del siglo XV y junto a ella la iglesia barroca de la misma época, hoy desacralizada y adaptada para la celebración de eventos. Es viernes por la tarde, dejamos las cosas en la habitación de la casa rural del Fuerte y nos vamos los cinco a Soria a saludar a la familia y a ver a los amigos que van llegando. Encuentro con mis padres, mi hermana y mis sobrinos en el parque junto al Paseo del Espolón, que en casi todas las capitales castellanas hay, y que no está claro si es el del gallo o el último pelotazo antes de dormir.

20120625-182248.jpgSubiendo por la calle Aduana Vieja al son de dos “tambores” brasileños, los rumores de la música tradicional universitaria llegan desde la Plaza Vergel. Óscar, mi hermano, el novio, con una de esas camisas que dice Ángel de rollo Cantizano, espera junto al Bar Puertollano y a docena y media de Tunos tunantes que rasgando guitarras y laúdes recuerdan a María Dolores Pradera. La novia no ha llegado aún, esperemos que llegue, ya veremos… La verdad es que es una muy agradable sorpresa ver a casi toda la familia, los amigos de Óscar de siempre: Vidal, Macrochip, Ángel, David, Koldo´s, Cotarelo´s, Felipe y los Gemelos, las Nombelas de Benidorm, Raimon, los del Achero, Susana, Nuria y otras chavalas de tronío. A medianoche nos fuimos a descansar y los niños también.

Como tenía el encargo del novio de instalar un artefacto demoníaco en mi portátil, para que pudiésemos ver el fútbol la tarde / noche del sábado, y a las 12 tenía que estar abajo niquelao, pues decidí tratar de instalarlo antes de irme a la cama. Aquello no sintonizaba nada, claro que me faltaba la antena, pero tenía una pseudo antena que creí que cogería algo… ¡Error! Pensé que si abría la ventana, sacaba el ordenador con una mano, y con la otra apuntaba con la pseudo al cielo “sintocinaría” algo, ¡error! Lo que único que conseguí, fue que se me metieran dos murciélagos que ríete tu de Batman y Robin. ¡Con lo que me gustan esos bichos infectos! Y ahí estaba yo, cojín en ristre tratando de cazar aquellas ratas voladoras de poderes ultrasónicos, mientras ellas no sabían a qué se debía que aquel muro de allí abajo se moviera sistemáticamente. Finalmente uno se fue, y al otro lo dejé en el salón con la puerta cerrada y la ventana abierta. La mañana del enlace se había ido, creo.

No voy a corregir a Jaime, los niños y los borrachos nunca mienten, y como sólo había niños aún, confieso que a mí me dió la misma sensación. Las sillas de plástico y la mesa desnuda, arrancaron del niño un: ¡Qué cutre! “Estoy de acuerdo hijo, pero seguro que cuando pongan fundas, manteles y flores mejora”. En esto llegó la “organizadora de eventos y bodas” Prometo que no me voy a meter con ella ni con su vestido, pero ya os adelanto que no se acercaba nada de nada a aquella magnífica Jenifer López enfundada en un traje de chaqueta nude y Louboutin a juego. Además, sólo dos pinceladitas, coordinar no es organizar, y para organizar hay que saber, no basta con decir que se sabe, porque saber sabía a jabón, pero era jabón. En un alarde de prudencia, discreción y sobre todo respeto con mi hermano y cuñada, y para no intervenir, intervine, pero poco: nada, alineando sillas y haciendo algunas recomendaciones que se quedaban dentro de lo que consideré mínimos estéticos.

Mi castigo no tardó en llegar. A la hora del ángelus, en pelota picada, me preparaba para ducharme, y lo que me devolvió la alcachofa de la ducha fue el silencio. ¡Horror, no hay agua! Sin afeitar, sin duchar y sin peinar a menos de 30 minutos de que llegasen los invitados. Corriendo bajé a hablar con el dueño de la casa (Algún día, hablaré del personaje, porque ¡vaya personaje!) “¡No hay agua!” Y ante su parsimonia y dejadez pensé en quejarme del vestido de aquella, pero me contestó que ya estaban en ello. Como no me fiaba, me adentré en la maleza buscando la caseta del agua, en pantalón corto y sin respirar, no porque oliese mal, sino porque aquello estaba lleno de ortigas. “Fontanero, fontanerooo” llamaba a voces esperando un cubo de agua como respuesta. Un tipo sale tras la maraña y me dice, “electricista, pero ya deberías tener agua”. Aguantando la respiración me fui corriendo de vuelta a la casa.

Duchado, afeitado y listo a las 12,35h, saludo a mi hermano y le limpio del cráneo un cagarro de palomo soriano, que no cojo, que seguro que es un augurio de una lotería que está a punto de tocarle. Al rato, del coche baja la novia, blanca, bonita y orgullosa; chula, consciente y temblorosa. Camina, ya emocionada, del brazo de Mariano, un padre, un amigo, un Roble. Pilar Madre vigila desde la primera fila a su hija llegar, no está enfadada, está muy seria porque la circunstancia lo exige, porque está entregando mucho, muchísimo. Supongo que quiere saber quiénes somos, de dónde venimos y a donde vamos. Quiere saber si la niña estará en buenas manos, en las mejores. Los sobrinos de la que dejará de ser casi para ser tía, acompañan a la novia al altar decorado con un mantel hilo y vainica doble que hiciera un familiar de ella tiempo ha, lo escribo así porque parece ser que el mantel era tan bonito como antigüo.

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Durante la ceremonia amigos de los novios y familiares dedicaron frases y versos, romances y halagos, felicitaciones y algún tirón de orejas cariñoso. Mientras, andaba yo liado con una traca de 30 metros que había traído mi hermana de Alicante, “ché nunca falla”, y pregunté (mal hecho) al dueño de la casa… Después de aguantar todo tipo de chorradas, decidí tirar por la calle de en medio y hacerme con un mechero.

20120625-182342.jpgDe vuelta del coche, traca en mano, encuentro un valenciano con otra traca en otra mano. Parlamentos, chés y nanos después le endiño la traca y junto con la suya juntamos 80 metros de petardos, mucho ruido.

Al terminar la ceremonia, y enjugadas las lágrimas de la Concejala y amiga de la novia, cerró  mi mega sobrino Mario, que por fin despojó a Pilar del Casi- para poder llamarla Tía Pilar.

Avanzan los novios por el pasillo central a la orden torera del novio de “dejarnos solos”, porque tenían preparada una alfombra de capas para Pilar, y al comienzo de ella se detendrían. A petición de la novia, y con la rabia de los Tunos aburridos, entonan las Cintas de mi capa, de mi capa estudiantil, y un repique de campanas y un repique de campanas, ¡Óle! cuando yo te rondo a ti.

Después la otra ronda, de las fotos familiares entre canapés y barriles de cerveza para mitigar el calor del sol de San Juan, “Vamos C…., que tengo calor”, lo de las fotos nunca fue fácil, además los familiares mayores se han escondido en los soportales del claustro, y andamos todos a voces buscando a unos y otros. Los que no han traído todo el pelo están tornando en rosadas las pieles de sus cabezas, mientras que las mozas se esconden en las sombrillas, pocas, pero sombrillas. Pasamos al salón del banquete que está situado en el brazo largo de lo que fue la iglesia. Las mesas están preciosas y la iglesia tiene una climatización natural formidable. Situados cada uno en su puesto, comienza la comida. El menú excelente, bien elegido y confeccionado. El servicio lento, pero como no había prisa… Después de comer, música de guitarras, con las más tradicionales y conocidas, y los Clavelitos que cantaron a coro 175 almas. Regalo floral a las madres con canción incluida y humo de puros sin remisión. Pasadas las 17,30 comienza la sobremesa, algunos pelotazos y pacharanes, poleos y cortados, regalos y detalles para ellas. Como doy por terminada la parte oficial y comienza la oficiosa, me despojo del disfraz y a otra cosa mariposa. Con los Dockers, una camisa espectacular y calzado cómodo soy el rey del mambo.

Como son las 20h, vamos preparando el estalache para ver el partido de España contra Francia, que después de lo que nos hemos chupado con los Guiñoles del Canal+ francés, la motivación está en todo lo alto. Un proyector, el portátil y proyectamos sobre un muro de la iglesia, donde antes había un confesionario. Parece un poco fuerte, pero está desacralizada, y finalmente es sólo un edificio…

Todo el mundo concentrado frente a la pantalla, las caras pintadas, aparecen algunas banderas de España que los más previsores llevaban preparadas. Con el partido casi en el bolsillo, la fiesta está a todo lo que dá, bailes, canciones, fraternidad y efusividad, todo junto con el momento de exaltación de la amistad. Ha llegado la recena, tortillas, empanadas, torreznos… todo muy enfocado al empape.

Hora de acostar a los niños, y a algunos no tan niños, y poco a poco se va llenando el primer autobús que vuelve a Soria. Lo que pasó hasta el último autobús, se queda allí, porque nada aporta, ni siquiera aquel que se subió a una silla de plástico con la corbata en la cabeza y creyéndose Sandokan, saltó al vacío dislocándose el hombro y haciéndose varias heridas. Ni en lo que insistí hasta que sonó el Asturias Patria querida, no sé por qué, porque soy madrileño.

La mañana del día después, con la ayuda de un ibuprofeno, recogimos y nos marchamos hacia Chavaler, el pueblo de la familia de Pilar y suyo propio, donde se ha hecho una maravillosa casa, en la que pasarán menos tiempo del que a ellos les gustaría. Después, como colofón a un fin de semana espectacular, comida en el local de la Asociación de amigos El Soto de Chavaler, como comer en casa pero para 105 personas (rubito dixit), entradas ricas y n+1 kilos de cordero asado muy bueno, helados, café, copas… De la pata de cordero que me comí, no puedo enseñaros más foto que ésta, entenderíais porqué si lo hubiérais comido. Después reposo a la sombra, con guitarra española, felicitación, confraternización y una alegría más con la victoria pírrica de Fernando Alonso en el Gran Premio de España de F1.

La vuelta a Madrid triste, por todos los que se quedaban atrás, que eran todos, por el buen rato, por la emoción de los padres de mi nueva cuñada tan auténticos como tiernos, por los primos que estaban encantados, por los tíos, amigos… Cada vez que decimos adiós, se muere un poco.

Chicos, que seáis felices, Solamente.

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