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La flor del Magnolio

La flor del Magnolio cumple a la perfección aquello de “es flor de un día”. Llevo varios días observando el gran capullo blanco, viendo cómo engorda y esperando verlo estallar. La flor es blanca, grande, espectacular y además huele de maravilla. Pero tampoco he llegado a ésta. Se debe haber abierto durante el anochecer y me lo he perdido.

La vida empieza a ser como la flor del Magnolio, quizá siempre lo fue y me estoy dando cuenta ahora que pinto canas. Cada momento, si pestañeas te lo pierdes como contaba aquel locutor de fórmula 1, el que había antes de Antonio Lobato.

Parece que fue ayer, cuando me sentaba con mis hermanos en la alfombra del salón a ver aquellas míticas series, El equipo A, V, McGyver… No es que esté en plan abuelo cebolleta, sino que aquello estaba muy bien y de vez en cuando es bueno recuperarlo y porque “me encanta que los planes salgan bien”. Estos días he estado recopilando la música de muchas de las series de televisión de los 70, 80 y 90 y con cada una su recuerdo, su momento. Recuerdo ver Falcon Crest con mis padres con el volumen muy bajito, para que mi padre conciliara el sueño del Sioux. No es que sea indio, es que era de “sueño ligero”, tanto, que si te movías en los sofás de piel el ruido le despertaba. Gracias a aquellas siestas tengo un oído finísimo y puedo mantener una posición largo rato, todo tiene su lectura positiva.

Se cumplen 50 años de la muerte de Marilyn Monroe, la desaparición del mito erótico por excelencia, la verdadera dueña de las curvas y no Fernando Alonso. El 5 de agosto de 1962 encontraron muerta a la rubia inmortal, una mujer que pese a tener locos a los hombres gustaba a las mujeres. Maravillosa sobre el respiradero del metro, sujetando su falda de vuelo sobre unas sandalias imposibles. Perfecta bajando las escaleras en el escenario de aquella en la que era evidente, que las preferíamos rubias. Divertida enseñando a Lemon y a Curtis a mover la caja de los truenos en con faldas y a lo loco, nadie es perfecto. Nadie hacía sonar los tambores como ella, cuentan que, para que el movimiento fuese perfecto, hacía cortar un centímetro uno de sus tacones de aguja. Algo, lo que sea, se la llevó por delante como a tantos otros. Nunca sabremos la verdad, o porque se desvanecería el mito, o porque Hollywood dejaría de vender o porque no interesa, “Happy birthday Mr President”, pues eso misterios.

Cuentan desde Levante, primicia de la camisa de cuadros, que el de momento último de los nuestros, ha empezado a andar. Me alegro por esos padres y sus lumbagos, pero que se preparen ahora para correr tras él. He dicho el de momento último porque supongo, que en breve, nos llegarán refuerzos desde la tierra de Machado. Y hasta ahí puedo leer.

Después de un año peleando, buscando la mejor solución para mi bici, que gripó bajando de Las Palancas en el verano de 2011, lo he resuelto de forma rápida y económica. La historia de la GT Avalanche 3.0 es tremenda, y la voy a compartir, por si os puedo ahorrar un problema. Todo parte de la inexperiencia, del desconocimiento, y por ello compré la bicicleta en un sitio donde no saben de bicicletas. La tienda se llama Carbono13 en Pozuelo de Alarcón, me vendió una bicicleta mal montada, con lo que en tres años llevo lo mismo que me costó en reparaciones. Dos cambios, tres patillas, unos platos y ajustes después aquí estamos, la GT se ha convertido en una bici para las vacaciones, y en Madrid tengo una magnífica Mérida que compré al tío que más sabe de bicis del oeste de Madrid, Chousa en Pozuelo de Alarcón. Para los que hagáis el Camino de Santiago en bicicleta, en Navia hay una tienda con taller genial que se llama Eureka, con toda las soluciones y buenos precios.

Estando en el taller, como me voy fijando en todo, entra un señor que me es muy familiar. Yo, que no suelo fallar, me quedé bloqueado y tardé en caer en quien era él. Ahora lo se, era el Dr. Santiago Arauz, un magnífico cirujano, experto en rodillas que reconstruyó la mía en 2007. Gracias a él, a D. Santiago, puedo correr y montar en bici. Manía tiene la gente, si hubiera ido con su bata le hubiera calado enseguida, pero se me pone de sport y claro, ni idea.

El sol de la mañana me ha descubierto un nuevo capullo en el Magnolio, ojalá pueda verlo recién abierto y oler su flor. No se si me dará tiempo porque tengo que hacer muchas cosas y me arriesgo a perdérmelas.

La casa despierta, comienza el bullicio. Las hojas secas que caen del magnolio se juntan con el prao húmedo de la noche y una mosca de M se ha empeñado en molestarme.

Dentro de unos días se cumple el primer año de vida de lacamisadecuadros, estoy satisfecho de sus resultados en general y por lo terapéutico en particular Solamente.

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7 comentarios
  1. TTO dijo:

    Felicidades por el blog y por la constancia!!!
    Nunca es tarde, si te das cuenta de lo importante.
    Nos rodea una cantidad ingente de soplagaitas, bebesinsed, desgarramantas y abrazafarolas, que nunca se dan cuenta de nada, así que puedes celebrar con gusto el llegar a conclusiones propias.
    😉

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  2. nieves dijo:

    Enhorabuena y gracias por los buenos momentos que me has hecho pasar. No cejes en tu empeño y continúa porque lo haces muy bien. Muchos besos y espero que la próxima entrega sea pronto.

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